Te pararas frente a aquel edificio blanco en alguna avenida importante de la ciudad, mirarás el reloj y verás el reloj en tu muñeca izquierda. Son las 11:00 am. Mirarás con la sensación de haber pisado antes el suelo que toca tus pies en ese momento. Darás un par de pasos atrás con extrañeza antes de tocar el timbre, aquel botón negro simple con unos cablesillos que suben y entran por algún agujero de la pared blanca.
Sentirás esa extrañeza, te preguntarás por qué estas ahí. Darás otro paso atrás antes de regresar rápidamente hacia adelante por el sonido de un claxon de algún automóvil.
Una fuerza extraña, mas extraña que el hecho de estar ahí parado, te motivará a llevar tu dedo índice al botón del llamado. Después de algún sonido extraño también, del timbre, escucharas los pasos de tacones de mujer que se acercan a la puerta para abrírtela. Luego escucharas el choque de las llaves de metal plateado que choca una con otra detrás de la puerta, seguido del girar de la chapa.
Luego veras a aquella mujer de pelo lacio negro con anteojos, vestida con pantalones de mezclilla azules, zapatos cualquiera y blusa negra que te dice:" te estaba esperando". Subirás las escaleras que están inmediatas a la pequeña puerta de aluminio dorado que resguarda la entrada. Subirás los escalones uno por uno sin preguntarte una vez mas el porque estas ahí. Agacharas un poco la cabeza para no topar con el techo que parece hacerse mas estrecho en cada escalón.
Al fin llegarás a aquella sala de paredes verdes, oscura y fría por causa del déficit de rayos solares. Te sentarás en una de las cuatro sillas negras un tanto cómodas y tus manos irán inconscientemente a la pila de revistas. Tomarás la misma revista de gadgets vieja que tu subconsciente te dice que has revisado con anterioridad. La hojearás y verás los entonces maravillosos avances de iPod y celulares que en algún momento fueron incontables, pero que ahora mas bien parecen piezas de museo.
Pasarán cinco minutos antes de que la voz de ella, Danae (ahora lo entrerecuerdas, así se llama) que te llama para decir. "ya puedes pasar.
Te levantarás con normalidad de tu asiento y en breve experimentarás una insoportable cefalea que te dará vértigo y dificultad para caminar solamente un par de metros a la entrada de aquel cuarto con sillones azules.
Darás dos pasos y te sostendrás de alguna pared para no caer, ella poco preocupada y con lápiz en mano te preguntará: "que ha pasado esta semana?", cierras los ojos y ahí comienza la historia.
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